Ya casi están consiguiendo que se nos olvide pero si, amigos, hay más motivos en la vida para hacer las cosas que el dinero, aqui os pongo la carta de un programador de software libre que se queja de que en algunos foros se ridiculice o se cuestione a la gente que programa “por amor al arte”.
Yo me encontré a un programador-consultor de una empresa de software propietario que se quejaba amargamente de que los que programan software libre “le estaban jodiendo a él”. Ésta empresa se limitaba a vender un producto prefabricado, un ERP programado medio en visual basic que luego adaptaba al cliente, pero en el momento que pasaban más de “X” horas, abandonaba al cliente porque ya no le salía tan rentable seguir adaptando el producto como conseguir un cliente nuevo…
Afortunadamente este tipo de negocios basados en trabajar una vez y cobrar 100 irán desapareciendo gracias al software libre:
Vía Barrapunto:
03:28h - Por qué programo y no cobro
Acabo de terminar un parche para el Psi. Bueno, en realidad acabo de ver un capítulo de “Aquí no hay quien viva”, pero lo anterior lo había hecho justo antes. Estoy echando una manilla. Así en mi tiempo libre. Está muy bien; últimamente me aceptan todos los parches, y pregunto al jefe de proyecto por cosas que están sin hacer y hacen falta, para hacerlas.
Puede resultar gracioso que esté ilusionado porque me dejan trabajar. Puede parecer incluso estúpido, perder mi tiempo, sin recibir nada a cambio, cuando podría estar haciendo algo productivo por mi vida. Trabajando de verdad. Sin embargo tiene sentido. Si lo miras desde el punto de vista correcto, claro.
Esto lo hago porque quiero y me gusta. Es decir, que yo aporto mi tiempo a este proyecto porque me siento bien al usar un programa que, además de ser muy útil, yo he ayudado a hacer. He aprendido y estoy aprendiendo muchas cosas programándolo. Y me llena de orgullo ver que la gente usa un producto que yo he hecho, porque cree que es bueno. Es como cuando alguien mira el cuadro de un pintor, le gusta el edificio que hizo un arquitecto o cuando aplauden a un músico después de un concierto. También soy músico, y creedme cuando digo que se parece. Les gusta tu trabajo. Les gusta tu obra. Y, aunque eso no te dé dinero, es suficiente.
Supongo que es algo natural en el ser humano; la búsqueda del reconocimiento, y tal. No tengo ni idea del trasfondo socio-psicológico que esto puede tener. Lo que sé es que te sientes satisfecho. Útil. Y encima lo haces haciendo algo que te gusta: programar y aprender. Suena a tópico, totalmente. A este punto todo el mundo estará pensando en mi Linux, en mis ideas comunistas sobre la GPL y el antisistema, etcétera, etcétera, etcétera. Seré sincero: me importan un rábano el sistema y el antisistema; me importan un rábano los modelos de negocio; me importan un rábano las licencias y los que las venden y trafican con ellas. Hago esto porque creo en ello. Lo hago sin pedir nada a cambio puesto que esta gente no tiene nada que darme, y yo lo sabía desde un principio. Creo en que lo que hacemos es una obra, no de arte, pero de conocimiento. Una obra de utilidad. Que la gente usará si le gusta.
Me hace gracia que intenten ridiculizar este tipo de trabajos, sencillamente porque no dan dinero. Pobres ineptos. Quién les ha dicho que trabajamos por dinero. Quién les ha metido en la cabeza que todo cero y uno producido se produce a cambio de un cheque. Quién les ha convencido de que las líneas de código se pueden y deben vender, como quien vende sardinas en los mercadillos. Pobres ineptos, repito. Ineptos por ciegos, por pensar que todo el mundo piensa o debería pensar como ellos; que su idea de que las variables y los algoritmos se venden. Pobres, porque en el fondo me dan pena. Por intentar algo tan estúpido como vender ideas, concepciones y estructuras abstractas. Pero como dije anteriormente, a mi plin. Lo respeto y lo comparto. Me parece igualmente loable ganarse la vida así, siempre que sea de forma honrada. Enhorabuena si consiguen salir adelante e incluso triunfar.
Pero por favor, no pongan una sonrisa sarcástica, traten de ridiculizarme y mirarme por encima del hombro, sencillamente porque yo no gano dinero.
No voy a soltar la típica charla sobre “la informática es conocimiento” y “el nuevo modelo de negocio de la informática” que probablemente todo el mundo que lee se sepa ya. Yo lo creo así, y mucha gente lo cree así también, y punto. Pongo mi conocimiento, y acaso mi esfuerzo, sobre la mesa. Porque me produce un beneficio que ningún sueldo paga: reconocimiento, sentimiento de utilidad, orgullo y entusiasmo, cuando lo que haces es usado. Porque me hace feliz ver cosas como Ubuntu, como KDE, como Psi. Que lo hacen todo por el usuario y para el usuario. No por el dinero del usuario.
La diferencia no está en el producto final. La diferencia está en los motivos para hacerlo. La diferencia está en que la gente trabaja por el usuario y porque le gusta, en lugar de hacerlo por el sueldo. Ríanse ahora si quieren. Pero si lo hacen recuerden que mis motivos valen mil veces su sueldo de programador.