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SubSónica

September 3, 2008

Qué significa “Propiedad Intelectual”: 3 aproximaciones

Últimamente cada vez más veo en boca de los capitostes del cotarro el palabro “propiedad intelectual”, oxímoron que les sirve de cajón-de-sastre para reclamar y/o justificar el derecho de pernada sobre casi cualquier cosa, desde el infame Canon digital por un derecho de copia privada que después convierten en imposible de ejercer mediante técnicas como el DRM, o el “sistema de zonas” que intenta impedir que un ciudadano europeo pueda ver un DVD adquirido en Estados Unidos, la imposición a las bibliotecas públicas y universitarias de un cánon por el prestamo de libros -cuyos ejemplares, no olvidemos, ya están pagados- hasta la violación de nuestro derecho a la intimidad (la mal traducida “privacidad”) , del secreto de nuestras comunicaciones o la destrucción de la neutralidad de la red, por medio de cosas como las Enmiendas Torpedo, o el intento de ilegalizar de facto todo el software libre (empezando por Gnu/Linux) mediante la extensión de las patentes al software y los algoritmos informáticos, promovida principalmente por Microsoft y otros gigantes tecnológicos.

Eso sí, la excusa siempre es “para defender la cultura” y “proteger a los autores”, pero el factor clave que siempre ocultan quienes reclaman más protección para los autores, en forma de leyes más draconianas y absurdas contra los ciudadanos y consumidores, es que los autores rara vez son los propietarios/titulares de los derechos, ya que se han visto obligados a renunciar a ellos y cederlos a la gran multinacional editorial/discografica/productora/empresa de software de turno en primer lugar si es que quieren ver su obra publicada, y son, en realidad, estas empresas, mediante sus organizaciones-pantalla, como la SGAE, CEDRO, la RIAA, la MPAA o la BSA quienes claman una y otra vez el ultraje que, con acciones cotidianas e inocuas, como sacar un libro de una biblioteca, participar en proyectos comunitarios de desarrollo de software libre o el intercambio de archivos sin ánimo de lucro, los ciudadanos de a pie cometemos al “violar” su sacrosanta y nunca suficientemente bien protegida “propiedad intelectual”.

Pero ¿qué supone realmente el extraño sintagma “propiedad intelectual” que desde ciertas instancias pretenden colarnos como constructo legal?

Richard Stallman:

Se ha puesto de moda meter en el mismo saco a los derechos de autor, las patentes y las marcas (entidades separadas y distintas reguladas por conjuntos de leyes separados y distintos) y llamarlas «propiedad intelectual». Esta expresión confusa y engañosa no ha surgido por casualidad. La han promovido empresas que se benefician de la confusión. La mejor manera de aclarar esta confusión es rechazar la expresión completamente.

Según el profesor Mark Lemley, ahora de la Stanford Law School, el uso generalizado del término «propiedad intelectual» es una moda que comenzó con la fundación de la Organización Mundial de la «Propiedad Intelectual» en 1967, y sólo se ha vuelto verdaderamente común en los últimos años. (La OMPI es formalmente una organización de la ONU, pero de hecho representa los intereses de los titulares de derechos de autor, patentes y marcas.)

La expresión tiene un sesgo, que no es difícil de ver: sugiere que pensemos en los derechos de autor, las patentes y las marcas por analogía con los derechos de propiedad sobre los objetos físicos (Esta analogía está reñida con la filosofía de la legislación de los derechos de autor, la de las patentes y la de las marcas, pero sólo los especialistas lo saben.). De hecho, estas legislaciones no se parecen mucho a la legislación de la propiedad de los objetos físicos, pero el uso de esta expresión induce a los legisladores a cambiarlas para que sean más parecidas a esta última. Como este es el cambio que quieren las compañías que controlan los derechos de autor, las patentes y las marcas, la expresión les viene muy bien.

Joseph Stiglitz:

Nada parece más absurdo a los ojos del sentido común que promulgar la privatización del conocimiento para asegurar el progreso de la Humanidad. Si el conocimiento es uno de los pilares centrales del desarrollo, si su aplicación por unos no impide su aprovechamiento por otros, no parece muy inteligente administrarlo como un bien material y, además, escaso (1). En la sociedad del conocimiento –paradoja de las paradojas- se ha decretado la escasez de saber por decreto de Ley, en estos tiempos, precisamente, en que las Ciencias y las Artes presentan mayor potencial gracias al depósito acumulado durante generaciones de trabajo genérico(2) y dentro de escenario de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Nos los advierte Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía: “muchos consideran que los monopolios de patentes impulsan la innovación, pero en realidad dificultan el avance de la ciencia y la creación”, y añade, “la persona que adquiere la patente sobre una idea obtiene un monopolio de largo plazo, creándose así una brecha entre los beneficios privados y los beneficios sociales.” Damos por supuesto que la única forma de gratificar el esfuerzo de los intelectuales es otorgarles la exclusiva de su aplicación práctica. He aquí el error, pues existen alternativas muy sencillas para recompensarlos sin hablar de propiedad, exclusividad, y demás beneficios monopolísticos que, por otro lado, no goza ningún otro trabajador o emprendedor.

Enrique Dans:

La primera vez que se empezó a hablar de la protección de la propiedad intelectual se hizo en la constitución norteamericana, detallándose que se hacía por tiempo limitado y con el fin de proteger el progreso y la innovación. De ahí, al aparataje legal que se desarrolló y que ha dominado el mundo durante años y años, va un abismo. No querría yo verme explicándole a los “padres de la patria” que trabajaron en la escritura de la constitución de los Estados Unidos que gracias al desarrollo de esa protección limitada de la propiedad intelectual, hoy en día alguien puede hacer las barbaridades que algunos intentan hacer.

En no demasiado tiempo se recordará la época en la que los mafiosos de la propiedad intelectual dominaron el mundo como “los años oscuros”, como aquella Edad Media en la que unos pocos oprimían a la mayoría, y que puso freno a la innovación durante años.

[…]

Son muchos. Son muy poderosos. Quieren detenerlo todo, parar el progreso, que nada se mueva. Odian todo lo que amenace su forma tradicional de vida, lo que proponga nuevas maneras de hacer las cosas, lo que pueda suponer cambios en un status quo que tenían más que dominado, al igual que los señores feudales en plena Edad Media. Están dispuestos a cualquier cosa: a pasar por encima de libertades fundamentales, a violar derechos humanos como la libertad de expresión o la privacidad, esgrimiendo que se hace para defender el orden establecido, para evitar el caos, para protegernos de los terroristas, para proteger a los menores, cuando en realidad todos sabemos que únicamente se hace para proteger sus negocios, para poder perpetuarse en su forma de vida, en sus modelos de negocio caducos e insostenibles.

Por cierto, que todos los problemas por los que estas empresas y sociedades de gestión se rasgan constante- y ostensiblemente las vestiduras se acabarían con una solución bien fácil: Que bajen los abusivos precios de sus productos (y reduzcan sus indecentes márgenes de beneficios) y que dejen de una vez de putear a los ciudadanos (sus potenciales clientes), y de intentar corromper la legislación a su favor … aisss, si al final era tan sencillo… la supuesta “propiedad intelectual” y toda la cacareada defensa de la “cultura”, de los “creadores”, la “innovación” y de los “artistas” es lo de siempre: solo cuestión de pasta…. los intocables beneficios de un puñado de multinacionales…

Por último os recomiendo encarecidamente leer, o al menos echar un buen vistazo a “Cultura Libre” de Lawrence Lessig que narra la batalla legal de este profesor de Harvard contra la extensión de las leyes de copyright promovida desde la industria mediática, “Copia este libro” de David Bravo y el relato corto de ciencia ficción “El derecho a leer” o el más sesudo “Software Libre para una Sociedad Libre” de Richard Stallman.

4 Comments »

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  1. El verdadero significado de "Propiedad Intelectual"

    La excusa siempre es “para defender la cultura” y “proteger a los autores”, pero el factor clave que siempre ocultan quienes reclaman más protección, en forma de leyes más leoninas y absurdas contra los ciudadanos y consumidores, es que los …

    Trackback by meneame.net — September 3, 2008 @ 11:05 am

  2. Esta bien el artículo y las citas bien escogidas. Al fin y al cabo cuando el conocimiento y la cultura pueden ser propiedad de grandes corporaciones y grupos de comunicación… mal vamos. De todas maneras viendo como anda todo ahora, es necesario convencer a los autores de los beneficios del trato directo con el público, sin los tradicionales intermediarios. Convencerles que tratar con grandes discográficas y editoriales es sólo beneficioso para unos pocos, mientras el resto mal vnde su obra y derechos de explotación. Y para odo ello es crucial que estos autores se encuentren con unos medios de promoción y distribución, que les den alternativas reales. Jamendo.com - publicar tu álbum con tus canciones
    Lulu.com - publicar en papel bajo demanda novelas, cómics, etc… LastFM.com -Vender tus CD’s y Crear tu propia discográfica en la Red. Alternativas van apareciendo, pero por ahora frente a lo grandes grupos de comunicación y los 40principales, son tímidas propuestas. Estaría bien escribir algo sobre el tema ¿no? ¿conoceis más proyectos como los que he citado?

    Comment by Dani — September 6, 2008 @ 8:21 pm

  3. Efectivamente y sí… Y ahí estamos dándole o intentándolo. Pero como bien apuntas los medios dominantes culturales no sólo tergiversan la idea del conocimiento compartido sino que representan corrientes rígidas conservadoras impuestas por aquellos que acumulan la gestión del conocimiento ajeno.

    En fin, Lulu.com me parece un modelo algo pobre sobre todo en lo que se refiere a obra gráfica de cualquier tipo pues los precios rápidamente escalan a convertirlo en algo de élite y muy limitado a la distribución abierta. En cierto modo se busca volver al papel a través de medios digitales mientras que la vigencia y revolución en la distribución de la creación habrá de radicar primordialmente en su papel digital.

    Algo parecido estoy encontrando en el espacio para compartir obra plástica en forma gráfica o camisetas http://www.redbubble.com/people/daquellamanera donde los precios se gestionan a través de un porcentaje que el artista elije con costos de producción determinados por el espacio. Aún estoy planteándome el uso y capacidad de RedBubble que parece más fléxible y capaz que Lulu para la publicación de artículos en demanda.

    En un hilo donde estoy intentando hablar de esto con un grupo de gente afiliada al “arte profesional” en LinkedIn, empiezo a recibir respuestas predecibles atacando estas iniciativas y defendiendo la exclusividad del arte para lograr generar beneficios a través de la promoción de ciertas obras selectas.

    No constituye noticia pero queda mucho para hacer que esto sea diferente en esos canales. Aunque por otra parte probablemente lo que hace falta sea generar y fortalecer de modo crítico e independiente estos canales alternativos.

    Saludos,

    Daniel

    Comment by Daniel Lobo — September 12, 2008 @ 4:17 pm

  4. Si podria registrar todas las ideas que he tenido en mi vida me habria forrado hace ya mucho tiempo, lo que pasa es que mis ideas no suenan en la radio… menos mal jajaja

    Comment by El candidato enmascarado — September 23, 2008 @ 3:15 pm

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